La tasa de actividad de las mujeres llega al 43,6% aunque se mantiene la brecha salarial

     N.G.M-Reportaje Informe 

      Los hombres españoles sufren en mayor medida la destrucción de empleo fruto de la situación económica actual. Los primeros brotes de la crisis han afectado a sectores muy masculinizados, lo que ha provocado que el porcentaje de diferencia de la tasa de paro entre hombres y mujeres haya sufrido una reducción histórica de dos puntos.

     Elena Pinilla, agente de  igualdad de oportunidades de la Secretaría de la Mujer de CC.OO (Comisiones Obreras) de Valladolid   llama la atención sobre la situación particular de Castilla y León y afirma que “En cuanto la crisis toque el sector servicios, el más feminizado, la tasa de desempleo de las mujeres va a volver a aumentar en toda España. De hecho, en Castilla y León la bajada de la diferencia entre el paro femenino y masculino no se ha notado, incluso, ha llegado a los cinco puntos porcentuales en 2009”.

Elaboración propia a partir de los datos del INE

Elaboración propia a partir de los datos del INE

       En España en los últimos 25 años la tasa de actividad femenina se ha duplicado. Las mujeres se han convertido en el colectivo laboral con mayor dinamismo. Pero más allá del crecimiento los estudios de género demuestran que faltan muchas asignaturas pendientes relacionadas con la calidad del empleo. Los cargos directivos siguen ocupados en su mayoría por varones y la brecha salarial en 2006 alcanzaba todavía el 26,33%. El INE (Instituto Nacional de Estadística) junto con el Instituto de la Mujer ha publicado en 2008 su cuarta edición del Informe Mujeres y hombres en España. Este documento viene a cumplir uno de los principios de la Ley de Igualdad que reconoce la necesidad de la integración efectiva de la perspectiva de género en la elaboración de estadísticas, encuestas o recogida de datos. El informe trata de determinar si la igualdad formal ante la ley se ha traducido en este último año en una igualdad real. Se pretende, además, vislumbrar los primeros efectos de la crisis en el empleo femenino para poder alcanzar soluciones de futuro.

      El nivel de formación

       El acceso al mercado laboral está marcado por la educación. En el terreno de la formación existen diferencias entre hombres y mujeres que evolucionan a lo largo de las etapas educativas. En España nacen más varones al año y esto determina que en la enseñanza obligatoria, hasta los 16 años, las alumnas representen un 48,5% de los matriculados. Sin embargo, en la siguiente etapa de formación, la post-obligatoria, las cifras se invierten y las mujeres pasan a representar el 51,5% del Bachillerato y Formación Profesional. La diferencia es mayor si se observan las matrículas universitarias de las que el 54,2% son femeninas.

      En cuanto a las pruebas de acceso a los estudios superiores en 2008 aprobaron el 83,4% de las mujeres y de los hombres el 81%. A la hora de elegir una especialidad las mujeres tienen menor presencia en la opción científico-técnica. Las carreras con mayor presencia femenina son las humanidades y las artes. En los estudios de doctorado las mujeres representan un 51,8% sin embargo, del total de tesis aprobadas el 47,6% son femeninas.  En Castilla y León aunque las matrículas universitarias son en su mayoría femeninas dentro del personal investigador no llegan al 50%.

      Según el nivel de formación alcanzado en 2008 entre la población de 20 años o más, el 0,4% de mujeres llegaban al nivel de doctorado mientras que los hombres lo hacían un 0,7%. Pero si se observa el grupo de edad de 25 a 34 años el porcentaje para ambos sexos es el mismo, un 3%.

       El empleo y la brecha salarial

      Las medidas de los gobiernos para fomentar el empleo de las mujeres y la Ley de Igualdad han provocado que la tendencia en los últimos años haya sido un crecimiento mayor de la tasa de actividad femenina que la masculina. En 1983 las mujeres representaban un 29,48% de la población activa y en 2008 la tasa de actividad femenina ha alcanzado el 43,6%. La Junta de Castilla y León invirtió 40.000 euros en 2007 para incentivar a las empresas a la integración laboral de las trabajadoras y con la creación del Programa Red Mujer Empleo se ha logrado que la tasa de actividad se equiparara a la media nacional.

      Sin embargo, las primeras diferencias se encuentran en el acceso. Las mujeres tienen más dificultades que los varones para encontrar un trabajo cuando son menores de 40 años. Laura Álvarez, ex secretaria de la Mujer de CC.OO de Palencia hizo un estudio del mercado laboral palentino y asegura que “las mayores dificultades en el acceso al empleo las sufren las mujeres en las edades que coinciden con la etapa fértil”.

      La crisis ha provocado una destrucción de empleo general aunque en el colectivo laboral femenino ha tenido menos efectos. En el último año la tasa de empleo de las mujeres ha disminuido 0,5 puntos porcentuales frente a los cinco puntos de los hombres. Pero si se observan los datos por comunidades Castilla y León mantiene una diferencia en la tasa del paro de 5,8 puntos.

      Además de que existen diferencias regionales si se observa la precariedad laboral, provocada por la coyuntura económica en 2008, el 80%  de los contratos a tiempo parcial eran de  mujeres.                                                       

       En este sentido son muy importantes las razones que llevan a acceder a las reducciones de jornada. Casi el  30% lo hacen para atender obligaciones familiares y solo el 8,5% para su propia formación. Además, el  número de contratos indefinidos fue mayor entre los varones.    

      Para Begoña San José, vicepresidenta del Foro de Política Feminista: “La economía no es solo el mercado y el trabajo porque en la casa se producen muchos bienes sociales”. Las políticas de conciliación de vida familiar y laboral han permitido la convivencia del ámbito laboral y reproductivo. Sin embargo según la encuesta sobre el uso del tiempo del Instituto de la Mujer los hombres dedican unas dos horas a las tareas domésticas mientras que las mujeres gastan casi 6 horas en las labores del hogar. Se plantea el problema de la doble presencia, para la Agente de Igualdad Elena Pinilla la educación es fundamental, se debe incentivar al hombre a que se ocupe de esas tareas con medidas como ampliar el permiso de paternidad. Según la Tesorería General de la Seguridad Social, en 2007 el 94,1% de excedencias para cuidar a los hijos fueron disfrutadas por las madres. En Castilla y León los hombres que pidieron ayudas para la conciliación no llegaron al 2%.

      La asignatura pendiente en el terreno de la discriminación laboral es la brecha salarial de género. El nivel del puesto de trabajo influye mucho en la remuneración que se va a percibir. Para Laura Álvarez muchos convenios nombran con categorías distintas la misma actividad y así ocultan discriminaciones salariales entre hombres y mujeres. Según Elena Pinilla los problemas de retribución vienen por la discriminación dentro de los pluses salariales como la antigüedad.

       En 2006 el salario anual femenino representó el 73,7% del salario medio masculino. Detrás de estos datos están los tipos de contratos o el número de horas trabajadas. Las diferencias entre hombres y mujeres disminuyen en los más jóvenes, debido a la mayor cualificación de las mujeres y la mejora en la formación.

      Los puestos de poder

       Fruto de las historias laborales discontinúas y las necesidades de las tareas reproductivas, se producen diferencias a la hora de promocionar. Conforme se avanza en las categorías más altas tanto en la política, como en la administración o en las empresas privadas la presencia femenina es menor. Elena Pinilla tras los análisis por los sindicatos de la aplicación de los Planes de Igualdad en las empresas vallisoletanas asegura que “el mayor problema para el ascenso es que las ayudas y los permisos de conciliación siempre lo piden las mujeres y esto las aleja de las promociones”.

      En 2008 solo 6,4% de los puestos de presidencia de las empresas eran mujeres. En la administración el porcentaje es más bajo con un 6,1% de presidentas femeninas. En Castilla y León ocurre lo mismo a pesar de que un 51,1% de los trabajadores de la empresa pública autonómica son mujeres.

        En las altas jerarquías de los partidos políticos entran en juego las políticas de acción positiva, en los cargos ejecutivos en 2007 con las cuotas y la Ley de Igualdad se llegó al 32,6. Elena Pinilla afirma que “la igualdad formal existe y es la Ley, pero se necesitan mecanismos correctores y temporales, como la acción positiva, para que en las mismas condiciones de capacidad y méritos en los sectores que estén infrarrepresentadas las mujeres se llegue a la igualdad real”.                                                         

        Si se observan las altas esferas de la cultura, en los sectores ocupados históricamente por hombres la presencia de las mujeres es algo residual. Es lo que ocurre en las cátedras universitarias con solo un 14,4% o las Reales Academias Españolas con un 6,4%. Para Laura Álvarez existen puestos de poder que son ocupados culturalmente por hombres porque son los que tenían mayor disponibilidad. Sin embargo los varones lograban ascender gracias a que había una persona que se quedaba en casa y sacrificaba su vida laboral.

      La situación de la mujer en el mercado laboral ha vivido una mejora desde que la Unión Europea, el gobierno central y las administraciones autonómicas incentivaran plantes para acabar con la desigualdad. Además existe un mayor nivel de formación femenina lo que provoca mayores posibilidades de acceder a un empleo, y un empleo de calidad.

      Sin embargo existen varios aspectos que determinan que el colectivo laboral femenino siga en desventaja y que haya un peligro real de que su situación empeore con la crisis económica. Begoña San José destaca el riesgo de crear una alarma social por la caída del empleo masculino frente al femenino porque aunque ha crecido el paro entre los hombres la tasa de las mujeres es todavía mayor.

      Según las cifras la precariedad laboral, fruto de la crisis, se centra en las mujeres, traducida en contratos temporales y trabajos a tiempo parcial. Además, son las mujeres las que acceden más a las ayudas de la conciliación lo que provoca que trabajen menos horas y tengan más dificultades a la hora de promocionar. Todo ello lleva a que la media de los salarios sea menor y a que apenas haya mujeres en los puestos de poder.

      La situación en Castilla y León es distinta a la media nacional porque el desplome del mercado laboral se ha cebado igual en hombres y mujeres. Para Elena Pinilla los planes de gobierno para incentivar la economía, que ya se han puesto en marcha en Castilla y León, aunque fomentarán el puestos de trabajo directos de los sectores más masculinizados, CC.OO espera que tiren, también, del empleo femenino.

       Las últimas previsiones determinan que la tasa de riesgo de pobreza femenina es mayor que la de los varones. Según Begoña San José una de cada tres mujeres mayores de 65 años vive bajo el umbral de la pobreza y a pesar de que la situación de la mujer joven ha mejorado “hay mucha vida y mucha desigualdad después de los 65”.               

 

Published in: on 3 abril 2009 at 17:24  Dejar un comentario  

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