Las mujeres y la Universidad

Aula de alumnos Facultad de Filosofia y Letras de Valladolid

Aula de alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid./N.G.M.

N.G.M-Reportaje.

       La Universidad pública es una de las mayores expresiones de los valores de libertad y de igualdad que tenemos en nuestra sociedad. Antes que la libertad de prensa existía la libertad de cátedra. También la igualdad entre hombres y mujeres se deja sentir, más que en otro sitio, en la Universidad.

       Sin embargo, aunque parezca que sentados en el pupitre de la Universidad todos somos iguales, el camino ha sido muy largo y aún quedan algunos pasos por dar.

      En España tuvimos que esperar a finales del siglo XIX para que la primera mujer, Mª Dolores Aleu Riera, realizara el examen de grado para obtener la Licenciatura en Medicina. La quinta mujer en obtener una licenciatura, también en Medicina, fue en la Universidad de Valladolid.

      Actualmente es significativo que más de la mitad de los matriculados sean mujeres y sin embargo, en las altas esferas del poder universitario, tanto académico como administrativo, siguen siendo mayoría los hombres.

     Una pequeña anécdota ilustra la situación de las mujeres en la universidad. Hace diez años que se inauguró la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid. Todas las aulas de la Universidad llevaban el nombre de algún famoso hombre de la historia o de las letras. Ninguna de las aulas llevaba nombre de mujer. Ninguna mujer había escrito nunca un libro, ninguna mujer se había dedicado a la filosofía o ninguna mujer había sido nunca protagonista de la historia. Los representantes de los alumnos no tardaron en darse cuenta del error. La Facultad se llenó de pancartas que revindicaban un nombre de mujer. Finalmente, se decidió hacer una votación para elegir un personaje femenino de la historia o de las letras para poner su nombre al aula de alumnos. El nombre elegido fue Rosa Luxemburgo.

      Pasaron cinco años y a la Facultad llegó una nueva carrera, la Licenciatura de Periodismo. Los nuevos alumnos también revindicaron nombres en sus aulas relacionados con sus estudios. Muchas aulas cambiaron de nombre para dar cabida a periodistas como Hemingway. Tampoco entre los periodistas o escritores se encontró un nombre de mujer. Han pasado diez años desde que se inauguró la Facultad y Rosa Luxemburgo sigue estando sola en la Universidad.

       Es una cuestión sin importancia, una pequeñez pero que es claro reflejo de la situación de las mujeres en la Universidad. La igualdad es aparente, pero tanto en los cargos directivos como en los altos puestos académicos el número de mujeres sigue sin ser representativo de la sociedad y de las propias matrículas universitarias. Al igual que ocurrió con el nombre del aula, no fue una decisión consciente ni una discriminación directa, simplemente, nadie se dio cuenta.

Published in: on 20 enero 2009 at 18:42  Comments (5)  

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5 comentariosDeja un comentario

  1. ¡Ay, si nos dejasen a nosotras gobernar el mundo! No habría ni crisis ni crisos. ¿Qué mejor ministra de economía que un ama de casa?
    Pero a los hombres les da miedo que lleguemos al poder… miedo a lo desconocido, a que lo hagamos mejor que ellos (de cualquier manera) y a no volver a recuperar ese poder nunca. Y es por eso que la sociedad es como es. Y así nos va.

  2. Una prueba más de nuestra relegación al ámbito familiar a lo largo de la Historia. Aquellas que destacaban en las más diversas facetas -artísticas, literarias, científicas, etc.- eran consideradas meras anécdotas. Y es que, ante todo, el principal papel que debían desempeñar era el de ser una excelente esposa y madre de sus hijos.

  3. Hola Carol y Cristina:
    Sobre este tema de la crisis y las mujeres El País publicó un artículo muy bueno. Algunos ya piensan en el modelo femenino como solución:
    Se titula “El primero en caer” y fue publicado el 19/10/2008

  4. Tras haber leído este reportaje sobre las mujeres y la Universidad, he recordado cómo solíamos hablar de esto por los pasillos de la facultad. Ya han pasado algunos años y esto ni ha cambiado ni creo que haya mucha intención en cambiarlo. Esto me hace cuestinarme si la Universidad quiere realmente ser consecuente con lo que hace y crea(con esto me refiero al proyecto que tiene de crear una Unidad de Igualdad, o más bien se apunta al carro de la moda en esto de la “Igualdad de genero”. La igualdad se consigue normalizando, dando igualdad de oportunidades y reconociendo el trabajo de las mujeres, hasta el punto, si señores, de que se reconozca su labor a través de una “insignificante” placa para algunos.Parece que nos cueste reconocer el trabajo de una mujer, cuando entiendo que esto es un tema que tendría que estar superado hace mucho tiempo.
    Si Neil Amstrong fuera mujer en la facultad de Filosofía y Letras en pleno siglo XXI, probablemente diría: ” Este será un pequeño paso para la mujer pero un gran paso para la humanidad”.
    Un saludo Noemí.

  5. Tras haber leído tu reportaje sobre las mujeres y la Universidad, he recordado cómo solíamos hablar de esto por los pasillos de la facultad. Ya han pasado algunos años y esto ni ha cambiado ni creo que haya mucha intención de cambiarlo. Esto me hace cuestinarme si la Universidad quiere realmente ser consecuente con sus nuevos proyectos, y con esto me refiero al proyecto que tiene de crear una Unidad de Igualdad, o más bien se apunta al carro de la moda en esto de la “Igualdad de genero”.
    La igualdad se consigue normalizando, dando igualdad de oportunidades y reconociendo el trabajo de las mujeres, hasta el punto, si señores, de que su labor sea reconocida a través de lo que es una “insignificante” placa para algunos. Parece que nos cueste reconocer el trabajo de la mujer, cuando entiendo que esto es un tema que tendría que estar superado hace mucho tiempo.
    Si Neil Amstrong fuera mujer en la facultad de Filosofía y Letras en pleno siglo XXI, probablemente diría: ” Este será un pequeño paso para la mujer pero un gran paso para la humanidad”.
    Un saludo Noemí.


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