
Anuncios de juguetes en diferentes catálogos. /N.G.M.
Hace 2009 años los Reyes Magos vinieron de Oriente y le trajeron al niño Jesús: oro, incienso y mirra. Quizá en esos tiempos los tres Magos sí que sabían que en la niñez se aprende todo, y que la igualdad tiene su base en la educación desde la infancia. El niño Jesús fue afortunado porque sus regalos podían ser empleados indistintamente por un sexo u otro.
Este año los Reyes de Oriente, antes de ir a las casas, van a tener que darse un paseo por los grandes almacenes, por las fábricas de juguetes y por las empresas de publicidad, para recordarles que dividir los juguetes según el sexo pasó a la historia hace tiempo.



